DISFAGIA: ¿POR QUÉ ES MÁS FRECUENTE EN ADULTOS MAYORES?

DISFAGIA: ¿POR QUÉ ES MÁS FRECUENTE EN ADULTOS MAYORES?

Es una condición que puede derivar en malnutrición. En el marco del Día Mundial de la Disfagia, una experta explicó cómo se detecta y se aborda este trastorno

El Día Mundial de la Disfagia, que se celebra cada 12 de diciembre, subraya la importancia de la prevención y el manejo de esta condición caracterizada por la dificultad para tragar que afecta en gran medida a adultos mayores y a personas con enfermedades neurológicas. La malnutrición resultante de esta afección puede comprometer significativamente la independencia del paciente e impactar en su fuerza y masa muscular.

Un exhaustivo metanálisis reciente realizado por científicos de Noruega y Suecia reveló cifras preocupantes: un 36,55% de los pacientes hospitalizados, un 42,5% en centros de rehabilitación y más de la mitad, un 50,2%, en residencias de ancianos experimentan disfagia. Estos números ponen de manifiesto la endemicidad de la disfagia dentro de ciertas poblaciones y la necesidad de un abordaje de salud público más estratégico.

Entre los síntomas de alerta de la disfagia, se señalan dificultades notables en la gestión de la saliva, con episodios de babeo, problemas respiratorios como el ahogo o la tos antes, durante o después de la ingestión de alimentos, así como problemas para masticar y manejar la comida en la boca. El reconocimiento temprano de estos signos es esencial para la prevención de complicaciones mayores.

La importancia de este día radica en la oportunidad de incrementar la concientización sobre el impacto que la disfagia tiene en la calidad de vida de los pacientes, así como los métodos existentes para su detección y tratamiento oportunos. Con este foco, la conmemoración busca fomentar prácticas que mejoren el bienestar y la nutrición de este grupo vulnerable.

Teniendo en cuenta que esta condición es frecuente especialmente en adultos mayores y personas con trastornos neurológicos y en el contexto de un aumento de la prevalencia de estas enfermedades y de un marcado envejecimiento poblacional, se espera que el número de personas con dificultades en la deglución continúe en ascenso.

Algunas de las consecuencias de la disfagia son la deshidratación (en 3 de cada 4 pacientes), la malnutrición (alcanza al 50%) y la neumonía por aspiración. Sufre disfagia alrededor del 80% de los pacientes con patologías como el ELA, demencia y Parkinson. Entre los adultos mayores institucionalizados, afecta al 60%.

La disfagia puede reducir a la mitad la ingesta de proteínas y un 30% la de calorías, por lo que puede desencadenar la malnutrición, con potenciales consecuencias en la rehabilitación y en la autonomía por pérdida de fuerza y masa muscular.

“Teniendo en cuenta lo frecuente que es este trastorno y el contexto adverso que representa el futuro, con el envejecimiento poblacional y el potencial crecimiento de las enfermedades asociadas a este, es un desafío identificar y abordar adecuadamente la disfagia para devolver a las personas la funcionalidad para tragar y la alegría de comer”, explicó Silvia Jereb, licenciada en Nutrición, ex presidenta de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND).

“La modificación de la textura y consistencia de los alimentos es fundamental en el abordaje de estos pacientes. Desde el punto de vista nutricional, el gran desafío es poder adecuar la consistencia de los alimentos y la viscosidad de los líquidos, mientras se respetan los hábitos particulares de cada persona y se brinda una alimentación segura, evitando aspiraciones respiratorias, y eficaz, manteniendo un adecuado estado nutricional”, dijo la experta.

“Para lograr un adecuado tratamiento, debe personalizarse el plan alimentario para cada paciente y brindar porciones frecuentes de poco volumen, de consistencias blandas, húmedas y homogéneas, evitando aquellas preparaciones donde la consistencia sea pegajosa”, puntualizó.

Estos pacientes, además de disfagia y su patología de base, suelen sufrir fatiga al momento de comer, miedo, ansiedad e inclusive desarrollar cuadros de depresión, lo que dificulta una correcta ingesta de alimentos.

“La familia y/o sus cuidadores pueden colaborar procurando que las comidas sean momentos de reunión, compartiendo la mesa y comiendo todos lo mismo, adaptando la consistencia a su capacidad deglutoria y con presentaciones que repliquen las del resto de los comensales”, agregó la licenciada Jereb, quien fue Jefa del Departamento de Alimentación del Hospital Posadas y actualmente es Gerente Científica de Nutricia Bagó.

Otro pilar en el tratamiento nutricional es cumplir con las indicaciones y sostener este tipo de alimentación en el tiempo. La tasa de adherencia a este tratamiento nutricional es baja, ya que ronda el 51%. Esto se debe a la insatisfacción con las nuevas texturas, sabores, a presentaciones poco amigables, a la falta de variedad en la dieta, restricciones innecesarias y a la complejidad para la elaboración de los platos.

La licenciada Jereb subrayó que “mientras menos cambios de color, sabor y aroma sufran las preparaciones respecto de sus versiones originales y cuanto mejor se presenten los platos, mayor será la ingesta”.

Existen espesantes, que son productos que permiten modificar la consistencia y viscosidad de los alimentos y bebidas. Éstos deben ser consumidos bajo supervisión médica. Uno de última generación es el Espesan Clear, producido a base de gomas, que permite mantener las características originales de las preparaciones.

Los ingredientes a base de gomas vegetales aportan menos carbohidratos y calorías generando una menor saciedad en el paciente. En la práctica, puede contribuir a una alimentación más variada, colorida y atractiva a los ojos de los pacientes por lo que contribuye a generar una mejor adherencia al tratamiento. Los espesantes son indicados por el fonoaudiólogo, tras la evaluación deglutoria, de manera personalizada.

Síntomas de alarma de alteraciones en la deglución:

– Babeo

– Ahogo o tos antes, durante y después de la deglución

– Acumulación de saliva en la boca

– Dificultad para masticar y controlar la comida en la cavidad oral

– Restos de alimentos en la cavidad oral luego de la deglución

– Variaciones en las cualidades vocales luego de la deglución

– Dolor al tragar, malestar o sensación de acumulación de alimentos en la garganta

– Pérdida de peso

– Pérdida de apetito

Consecuencias de la falta de atención:

– Empeora la capacidad de deglutir

– Disminuye la recuperación funcional

– Favorece el desarrollo de sarcopenia (pérdida de masa muscular)

– Aumenta el riesgo de infecciones

– Disminuye la cicatrización

– Aumenta las complicaciones y empeora el pronóstico

– Aumenta la estancia hospitalaria

– Aumenta el riesgo de discapacidad

– Aumenta la morbimortalidad

– Disminuye la calidad de vida

FUENTE: INFOBAE